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Psicología Positiva Potenciadora aplicada a Educación y Familia


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A dormir sin lloros

Las quejas más frecuentes son: la hora de ir a dormir es un drama, parece como si en ese momento se activara; se resiste a irse a acostarse; ir a dormir bien, pero luego se despierta 7-8 veces; sólo se duerme si le doy la manita o le dejo que me toque la oreja; llora tanto que al final cae rendido y se duerme; la mayor duerme bien pero el pequeño se despierta a media noche se pone a gritar y nos despierta a todos; al final acabamos cogiéndole y llevándole a nuestra habitación o nosotros en la suya…

A partir de los 6-7 meses, todos los niños deberían de ser capaces de:

  • Acostarse sin llorar y con alegría.
  • Conciliar el sueño por sí mismos.
  • Dormir entre 11 y 12 horas de un tirón.
  • Hacerlo en su cuna y sin luz.

Hacia los 2-3 años, se dan cuenta muy bien de las situaciones, y si no están bien establecidas las pautas del sueño, puede ser una edad en la que aparezcan problemas a la hora de irse a dormir. Pasan muchas horas fuera de casa y eso les puede ocasionar cierto estrés. Les resulta cansado y además pueden estar añorando a los padres.

La resistencia de irse a la cama es una situación habitual. Les cuesta entender por qué ellos se han de ir a la cama y los padres no. A veces se ponen muy tozudos y la hora de acostarse se convierte en un drama familiar en el que acabamos todos agobiados, cansados y desesperados, ya que no debería de durar más de 30min.

Algunas recomendaciones para el sueño, basadas en el método Ferrerós:

  • Generad confianza y seguridad en el niño/a. El registro de la voz ha de ser firme y tranquilo. Han de percibir que no hay ninguna prisa en que se duerman y que además velaréis por ellos toda la noche.
  • Asegurad las siestas. Son vitales para los bebés y niños pequeños. Constituyen el 30% del sueño del niño y propician un mejor estado de ánimo y un mejor sueño nocturno.
  • Elaborad una rutina para ir a dormir inmediatamente después de cenar para todos los días, incluidos fines de semana.
    • Bañito caliente – cena – cuento – cama.
    • Hora de acostarlos. Un niños entre 1 y 7 años debería irse a dormir alrededor de las 20h en invierno y 21:30h en verano.
    • Llevadlos a dormir inmediatamente. Sin televisión ni juegos después de cenar (para los más pequeños).
    • Atmósfera relajante: luz tenue que permita leer un cuento que siempre será el mismo. A los niños les gusta saber lo que pasará, les da seguridad y así se relajan con más facilidad.
    • Dejad la habitación con las puertas abiertas.
    • Interrumpid la lectura 3 veces, siempre en las mismas páginas para salir de su habitación y realizar acciones que pueda identificar (ponerte el pijama, la bata, las zapatillas). Cuando les decimos que nos vamos a poner el pijama, como mucho tardaremos 2 min.
  • Debe quedarse dormido en su habitación. Nada de brazos, ni sillón, ni cama de los padres. Si se levantan constantemente de la cama y deambulan por la casa, les pondremos una barrera en la puerta de la habitación para que sepan cuál es su espacio.
  • Explicadles que aunque se hayan dormido iréis a arroparles, 3 veces durante la noche y que para que lo sepan, les pondréis un lazo al muñeco con el que duermen o les dejaréis un objeto personal en la mesita de noche; un código secreto entre vosotros.
  • Para evitar que nos llamen cada 2min pidiendo algo, les pondremos a su alcance todo lo que necesiten para dormir (vaso de agua, chupetes, muñeco especial para ir a dormir, piloto de luz muy suave, canciones relajantes)
  • Otra idea es rociar la almohada de su cama con perfume; su olfato les indicará que están protegidos. Es el olor de los padres lo que buscan cuando quieren subir a la cama de los padres.

Quiero remarcar que no en todos los casos funciona el mismo “truco” aunque los síntomas sean los mismos o parecidos. Cada niño/familia es diferente, pero sí tenéis que encontrar el origen de la problemática para ofrecer la mejor solución.

Para saber más, os recomiendo el libro de Maria Luisa Ferrerós: “Dulces sueños, sin mimos ni lloros”: el método Ferrerós para que duerman sin lágrimas.

 

Lara Gómez

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