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Psicología Positiva Potenciadora aplicada a Educación y Familia


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Mi hijo/a pega, ¿qué hacemos?

Los niños más pequeños, entre los 18 meses y los 3 años, tienen dificultades para compartir. Así que es normal que exterioricen sus sentimientos, frustraciones y deseos pegando a los que tienen más cerca porque no saben controlarse, relacionarse ni expresarse bien.

Pese a que forma parte del desarrollo, no podemos dejar pasar estos comportamientos porque si no aprenderían que aprobamos esa conducta. Los adultos debemos enseñarles a comportarse bien, es nuestra labor.  Por lo tanto, ¿qué hacer?

INTERVENIR DE IMMEDIATO

  • Separa a los niños para que no se hagan daño. Después, dile con tono firme y rotundo, mirándole a los ojos y manteniendo algún contacto físico con él (cógele de la mano o tócale el hombro), que no te gusta nada lo que ha hecho. Critica su acción no a su persona.
  • Espera a que se tranquilice. Después, acompáñale a pedir perdón al otro niño y a darle un beso como muestra de arrepentimiento.
  • Si vuelve a pegarle, prívale de algo que le guste mucho. Por ejemplo, si estáis en el parque, cogedle de la mano y volved a casa. Así comprenderá que su comportamiento agresivo tiene unas consecuencias negativas de las que no se va a poder librar (eso sí, tienes que ser consecuente con tu castigo y cumplirlo hasta el final, porque si se lo levantas en cuanto rompe a llorar, dejará de ser efectivo).
  • En adelante vigílale de cerca cuando esté con otros niños y si ves que alguno le está poniendo nervioso, anticípate a lo que puede ocurrir: distráele con otra cosa o ponle a jugar cerca de otro pequeño con el que haga mejores migas. Y, eso sí, evita que se te escape la frase “no se te ocurra pegarle”. Sin querer, reforzarías su actitud “pegona”.
  • Enséñale herramientas y recursos para comunicarse. Aprender a expresar nuestras emociones es básico para alcanzar un nivel de empatía y comprensión con los demás.

Pese a nuestras advertencias, es habitual que los niños continúen pegándose con otros pequeños hasta más o menos los 4 años. A partir de entonces ya disponen de un vocabulario lo bastante amplio y de una capacidad verbal lo suficientemente fluida como para poder comunicarse con palabras, dialogando, por lo que las peleas disminuyen.

Si quieres saber más te recomiendo un post relacionado del blog Crecerfeliz.es. Allí encontrarás respuesta a estas preguntas y más: ¿Cómo podemos enseñar a nuestro hijo a defenderse sin pegarse?, ¿debemos intervenir si en alguna ocasión se pelea con un amigo?, nuestro niño cuando se enfada, se da cabezazos, ¿qué hacemos? ¿por qué muerde a otros niños?

Lara Gómez

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