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Psicología Positiva Potenciadora aplicada a Educación y Familia


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Niños felices, ¿cómo conseguirlo?

Los padres de hoy en día contáis con menos tiempo para estar con vuestros hijos, a no ser que uno de los dos renuncie a su trabajo… Pero esto no explica que hoy los niños estén peor atendidos. Hoy en día los padres contáis con una mayor formación y con muchas ganas de aprender y mejorar en esta faceta vital. Así que veamos cómo ser padres trabajadores y no morir en el intento.

Lo primero de todo es tener claro unos principios básicos:

  • Los hijos nacen sin un manual de instrucciones.
  • Tiempo de calidad para todos con una mínima cantidad. Os aconsejo que reservéis momentos para estar con ellos y darles prioridad absoluta. En ese rato, no conviene contestar correos, llamadas, programar agendas, labores, etc. El mensaje que queremos transmitirle es: este es nuestro espacio; no hay nada más importante que estar contigo ahora. Un buen momento para hablar con ellos, compartir vivencias del día, puede ser justo antes de irse a la cama. Conviene que reservemos 10-15min para hablar con ellos.
  • Adiós a los sentimientos de culpabilidad por no dedicarles más tiempo del que os gustaría. No es justificable decidles a todo que sí para que estén contentos por el poco tiempo que pasa con vosotros. Centraros en las cosas que podéis hacer con ellos y no en las que no podéis hacer.
  • Vivid con entusiasmo y contagiadlo a vuestras familias.

Una vez interiorizados estos principios entra en juego el modelo para educar en la felicidad.

1. Equipo papás. La educación no se delega y ambos padres son responsables de la educación del niño. No se aceptan excusas tales como «eso te tocaba a ti».  Los padres intentaréis seguir la misma línea y no mostraréis conductas y actitudes contradictorias, especialmente delante de los niños. En educación, el escenario poli bueno-poli malo no funciona. Los niños necesitan que los padres vayan al unísono marcando las reglas y los límites.

2. Normas y límites. Uno de los problemas más habituales que observamos hoy en día es la falta de normas y límites que hay en muchos hogares, lo que en absoluto les beneficia, ya que no les ayuda a situarse. En el despacho llevo casos de dificultades de aprendizaje, pero también de problemas de conducta. Hay que saber decir NO y que si hacen algo prohibido deben saber que habrá consecuencias. No por decir NO nos van a dejar de querer o querer menos. Por ello, para facilitar que ambos padres sigan la pauta educativa, lo mejor es que las normas y los límites sean muy claros y estén establecidos previamente. Otra pauta, es que cuando el padre o la madres es quien inicia la negociación con el niño, sea el mismo quien la acabe. Y ante todo utilizar el sentido común, que en educación es fundamental, aunque muchas veces sea el sentido más olvidado. Utilizar la firmeza y la seguridad cuando se da una orden para que aprendan a obedecer de inmediato. Los primeros que tenemos que cambiar somos los adultos, por ejemplo evitando gritar. Entrenaros a utilizar la CNV os será de gran ayuda. Una mirada firme a tiempo ahorra muchos gritos.

3. Fomentar la autonomía. Por causas de las prisas, no se debe caer en la sobreprotección o en que sea el adulto quien haga las cosas a los niños. Por ejemplo, muchos padres prefieren vestir a los niños para no llegar tarde al colegio; en lugar de esperar pacientemente a que ellos lo hagan por sí solos. Cuando se lo hacéis todo no estáis favoreciendo su correcto desarrollo y autonomía; es necesario dedicar tiempo al aprendizaje de vuestros hijos. Para trabajar la autonomía del niño hay que ir asignándole progresivamente una mayor responsabilidad en el seno del hogar. Por ejemplo, llevar el pañal a la basura cuando son más pequeños, meter la ropa sucia en la lavadora, ayudar a poner la mesa, etc. En el caso de los deberes, los adultos no debéis asumir la responsabilidad de los deberes. Una cosa es que les ayudéis y otra muy diferente que los hagáis vosotros.

4. Escucha activa. Es fundamental pararse a escucharlos. Los niños necesitan contar sus vivencias y sus problemas a sus padres y percibiros cercanos; y todo esto no tiene por qué estar reñido con el trabajo y con los compromisos. Lo niños no necesitan que estéis todo el día con ellos, pero sí tiempo de calidad. Por ello, es importante dedicar tiempo para jugar con ellos, para enseñarles, para dibujar, para pintar… Necesiten de un adulto que les guíe, les estimule y comparta sus juegos.

5. Fomentar autoestima. Es importante que elogiéis y alabéis de manera concreta. Utilizad refuerzos positivos constantemente de los comportamientos y actitudes que queráis que se repitan. Poned énfasis en los esfuerzos, no sólo en los logros y en las buenas notas. Reconoced el buen comportamiento. No hagáis comparaciones entre hermanos y ayudadlo a comprender y a expresar sus emociones

Espero os haya servido, os dejo un enlace para que os descarguéis un pdf sobre la inteligencia emocional en la infancia y en la adolescencia, de FAROS.

 

Lara Gómez

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